Artes Escénicas
El arte de Julián Martínez inunda Guayaquil

Julián Martínez junto a la actriz y productora Montse Serra
Tres años atrás, ni el mismo Julián se hubiera imaginado estar presentando, nuevamente dos de sus obras más relevantes, en diferentes espacios culturales de la ciudad de Guayaquil, prácticamente al mismo tiempo.
Se trata de Ella Coneja, un monólogo donde prima de la frase “me quiere, no me quiere”, la cual recae en los sentimientos más profundos y contradictorios que una mujer puede llegar a experimentar tras un desamor; reflexiones personales, dudas existenciales, inseguridades, sexualidad.
Próxima a dar sus dos últimas funciones este 1 y 2 de junio en El Altillo, Café Teatro, Ella Coneja no es ajena a la escena teatral de Guayaquil, pues estuvo presente todos los viernes de febrero de 2017, siendo este el primer montaje de Martínez en esta ciudad.
En aquella ocasión también fue puesta en escena en El Altillo y fue protagonizada por Natalia Delgado, actriz quiteña y estudiante de actuación de la Universidad de las Artes.
Su segunda producción en escena fue La Casa del Perro, presentada en el 2017 en La Fábrica y La Bota, dos de los principales espacios artísticos de la Perla y donde brindó funciones por un mes completo.
Una tragicomedia en la que Octavio y Gabriela juegan el juego constante de las idas y vueltas. Cuestionan su identidad personal, el amor que se profesan, por lo que hacen, lo que dicen, lo que quieren. Él está listo para salir a vender su arte y ella le pide que no se vaya, cuando en el fondo ambos quieren todo lo contrario de lo que hacen.
Dicha obra, protagonizada por los actores mexicanos Benjamín Cortés y Michelle Zamudio, fue galardonada por el premio Fundarte de Dramaturgia y habría sido presentada en otros países, incluso llevada a escena por otros importantes directores teatrales.
La acogida de esta obra movilizó a Julián a participar en Festival Teatromuestras, del Museo Municipal de Guayaquil y en El Altillo, y ahora se prepara para volver a ser puesta en escena con dos funciones en la Alianza Francesa (sede Centro) y en el mes de septiembre e n el Estudio Paulsen.
De Martínez podemos entender que todas sus obras tienen algo en común, y es que busca movilizar al espectador a cuestionarse sobre su condición humana, invitarlo a hacer análisis reflexivos e introspectivos sobre nuestras acciones y decisiones. Para Martínez, el teatro nos debe invitar a filosofar.
En mayo de este año, Martínez presentó además la obra Crucigrama, producida por El Tiatro y presentada en El Altillo, protagonizada por Fernando Gálvez y Verónica Garcés.
Una obra que empezó a escribirse en Argentina tras un taller de dramaturgia dictado por un discípulo de Mauricio Kartun, y que encontró su final en Guayaquil utilizando una técnica en base a un ejercicio tarjetas con frases o ideas.
Una vez más, Martínez consiguió adentrarse en una situación tal vez poco convencional, pero definitivamente real en nuestros días, buscando en el público el análisis, presentando la historia de un padre que se presenta ante su hija transformado en mujer.
Básicamente Julián Martínez no ha parado de trabajar en lo que va del 2018, y el público guayaquileño ávido de teatro se lo agradece, pues no olvidemos que también estuvo presente en la dirección de la aclamada obra La Casa de Bernarda Alba, llevada a escena con un elenco enteramente masculino, esta adaptación de García Lorca se convirtió en un inminente éxito teniendo que extender sus funciones a petición del público.
Además de ser dramaturgo, actor y director, este venezolano es Doctor en filosofía, Julián fue y continúa siendo docente en la Escuela de Artes Escénicas de la Universidad de las Artes, dictando materias como historia del arte, filosofía del teatro, laboratorio de creación teatral, principios de escritura teatral, entre otras materias.
Libros publicados:
– Tres obras de teatro o quizá cinco, El Perro y la Rana, Caracas, 2013.
– La Casa del perro (teatro) Fundarte, Caracas, 1992.
– Concurso Literario Bangaventuriano de Cuento y Poesía de la Universidad de San
– Buenaventura (Varios autores), Colombia. 2014.
Premios:
Premio Fundarte de Dramaturgia, Premio de Dramaturgia Infantil UCV, Premio de dramaturgia Juventud 2000, Finalista en Premio Aquiles Nazoa, Finalista del X Concurso Literario Banaventuriano de Poesía de la Universidad de San Buenaventura, Colombia.
Es evidente que Julián ha sabido enfocar todas sus energías y talento en pro de arte y es por eso que Guayaquil le abre los brazos a cada una de sus propuestas artísticas.
Artes Escénicas
José Flores: el amor en crisis en Alerta: Hablando de amor
La nueva propuesta escénica de José Miguel Flores Varas, Alerta: Hablando de amor, nace desde un lugar personal. No es una adaptación, sino una obra inspirada en el universo del escritor Raymond Carver.

Alerta: Hablando de amor
El punto de partida se remonta a sus años de formación en la Universidad de las Artes, cuando llegó a sus manos De qué hablamos cuando hablamos de amor. En esos relatos encontró algo que lo marcó: personajes profundamente humanos, llenos de silencios, de contradicciones y de conflictos internos que rara vez logran expresar.
Esa imposibilidad de decir, ese subtexto cargado, fue lo que encendió la chispa. A partir de ahí, Flores no buscó contar las mismas historias, sino quedarse con su esencia y construir una propia.
Así nace Alerta: Hablando de amor: una obra que no intenta definir el amor, sino ponerlo en duda. En escena, las relaciones de pareja se muestran desde un lugar incómodo, atravesadas por tensiones, pequeñas violencias normalizadas y emociones que muchas veces preferimos no mirar.
La puesta, ambientada en los años 70, envuelve al espectador desde lo visual, pero es la intensidad emocional lo que realmente sostiene la experiencia. Es una obra que avanza sin pausas, donde los personajes se mueven entre lo poético y lo crudo, tocando fibras muy íntimas.
El elenco —Juan José Aramillo, Miguel Ángel Ochoa, Andrea Guevara y Débora Camargo— sostiene esa verdad escénica con interpretaciones que se sienten cercanas, reconocibles.

José Miguel Flores
Para Flores, el teatro no es solo un lugar para mirar, sino para sentir. Más que entender la obra, le interesa que el espectador la experimente, que algo se le mueva por dentro.
Sobre el autor
José Miguel Flores Varas es actor, director, dramaturgo y docente de Artes Escénicas. Se formó en la New York Film Academy y en la Universidad de las Artes de Guayaquil.
Es fundador de LA MONAA Academia de Actuación y ha construido una trayectoria que combina creación, enseñanza y gestión cultural, consolidando una voz propia dentro del teatro ecuatoriano.
Artes Escénicas
¿Conoces a los dramaturgos más representativos del teatro occidental?
El arte viene en muchas formas, está sujeta a la invención de la mente humana y su recursividad para crear y construir ideas de la nada. Claro, hoy en día, en la era digital donde muchas ideas se consideran ‘recicladas‘ sirven para complementar una idea nueva o ingeniar una secuela.
Con el arte vino el entretenimiento y de este partieron muchas raíces con el fin de divertir y crear emociones en las personas. Hoy tenemos videojuegos, servicios de streaming, novelas, cómics, un sin número de géneros de películas y series. Pero antes que había para divertirse y no nos referimos hace unas cuantas décadas, nos referimos al período de la mente, del raciocinio y de la creación original de ideas.
Es allí, en esos tiempos olvidados, perdidos en los siglos que recordamos el teatro, el drama, la actuación y la historia de construir una narrativa con el fin de entretener a otros, a los primeros espectadores.
Con el teatro surgió la risa, la excitación, la ansiedad de descubrir que iba a suceder, pero ¿quiénes fueron los dramaturgos que esparcieron estas emociones?
Si no los conoces, te los presentamos a continuación:

Esquilo, Eurípides, Sófocles, Tespis
Esquilo (525-456 a.C.). A él se le atribuye la introducción del segundo actor, la contraparte para crear un giro y un mayor conflicto dramático. Entre su obra más conocida está La Orestíada.
Eurípides (484-406 a.C.). El responsable de dar al personaje un enfoque más humanista y psicológico, esto se pudo apreciar sus obras Medea y Las troyanas.
Sófocles (496-406 a.C.). Se convirtió en aquel que introdujo al tercer actor, el perfeccionista que mejoró la estructura de la tragedia, siendo Edipo Rey la obra que lo inmortalizó.
Tespis (Siglo VI a.C.). Es considerado como el inventor de la tragedia y el primer actor en combinar el diálogo con el coro.
Se preguntarán dónde está Shakespeare, aunque también es una figura inmortal del teatro, su periodo es muchos siglos después de Tespis, Esquilo, Sófocles y Eurípides, por lo que no está presente.
El teatro en Ecuador ha tomado mucha fuerza, pero necesita más atención de los ciudadanos, pero todavía hay muchas historias que ameritan ser contadas en un escenario teatral.
Artes Escénicas
Descubre el origen del primer teatro en Ecuador
El 25 de noviembre de 1886 en Quito, se inauguró el Teatro Nacional Sucre, esta edificación fue considerada como uno de los primeros y más simbólicos teatros formales de Ecuador. Su construcción fue ordenada por el presidente Ignacio de Veintimilla.

Teatro Nacional Sucre a finales del siglo XIX
Diseñado con un gran escenario propio para óperas y zarzuelas, el Teatro Sucre se creó para convertirse en el pilar de la cultura nacional, mismo que se ubicó en la Plaza del Teatro, en el centro histórico de Quito.
Su diseño arquitectónico fue dirigido por Francisco Schmit, un arquitecto alemán quien seguía las directrices de la iniciativa de la sociedad La Civilización. La construcción del teatro se realizó entre 1879 y 1886.
La inauguración del Teatro Nacional Sucre marcó un hito histórico para la vida artística del país de finales del siglo XIX.
Tras su apertura, el Teatro Nacional Sucre perduró durante conflictos sociales y revoluciones, estos eventos hicieron que sea restaurado varias ocasiones y sus intervenciones más importantes se realizaron en 1948-1952 y en 1998-2003.
Hoy en día, después de casi 140 años, el Teatro Nacional Sucre continúa siendo un emblema de las artes escénicas de la ciudad, y su Fundación Teatro Sucre gestiona varios de los festivales más importantes de la capital, estos incluyen el Festival de Música Sacra y el Quito Jazz Fest entre otros eventos que cuentan con la participación de artistas internacionales.
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