Artes Escénicas
Con ‘La Casa del Perro’, Julián Martínez se gradúa de filósofo y se consagra como dramaturgo
Para un dramaturgo, cada obra teatral escrita por él es especial por una razón única. Para Julián Martinez, la obra “La Casa del Perro”, representa un sentimiento gratificante para su vida, pues no solo escribió la obra a la par de su tesis de licenciatura en Filosofía, sino que el día de su ceremonia de incorporación, el maestro de ceremonia al nombrarlo, detalló que dicha obra había sido galardonada con el premio Fundarte de Dramaturgia en su natal Venezuela.
Con ese “espaldarazo”, La Casa del Perro empezó a convertiste en la obra más viajada de Martinez, siendo montada en varios países por grandes directores de teatro.
“Una de las experiencias más particulares que he tenido, fue ir a Inglaterra a verla montada por una directora británica con actores británicos, en inglés, de una versión que yo envié”, comenta Julián.
Para este talentoso escritor y director, era fascinante ver cómo su obra de teatro funcionaba en otro público. Necesariamente con algunas adaptaciones lingüísticas, pero funcionó a la perfección.
“En ese momento en particular le dieron un peso político; colocaban videos de Chávez, porque claro, para un británico la locura del chavismo es más que inentendible. Si en Latinoamérica cuesta entenderla, te imaginarás unos británicos. Pero bien, ¡fue toda una experiencia!”, agregó.
Cada montaje es distinto; varía de acuerdo con el país donde es presentado. Hasta el mismo Julián ha tenido que adaptarla en dos ocasiones, cuando se estrenó hace veinte años en Venezuela, y en su última puesta, presentada en la Alianza Francesa de Guayaquil. Y cada vez que otro grupo la versiona y la pone en escena, algunas cosas cambian.
“En una ocasión hubo un montaje en el que utilizaron muchos televisores. En Inglaterra, por ejemplo, eliminaron algunas cosas poéticas, en el comienzo y le dieron más énfasis al lado político”
Julián prepara su obra y a sus actores para presentarse este 22 de junio en dos ciudades de México. En esta nueva versión, Julián nos cuenta que se modificaron algunas cosas que quizás eran más abstractas y se agregaron otras que surgieron del aporte de la creatividad de los actores con la que el siempre cuenta.
“Yo creo en el actor como un creador, y el director en parte lo que hace es fomentar esa creatividad y vincularla al montaje. Yo creo que un buen director también hace ese trabajo de fomentar la creatividad del actor y que esa creatividad esté vinculada al montaje.”
La obra, y sus protagonistas:
Esta obra explora la relación de pareja; las dudas en pareja, las dudas existenciales a nivel de identidad personal. Se pregunta a lado de quién estamos y al mismo tiempo quiénes somos; qué significa que supuestamente “sepas quién es tu pareja” y cómo el absurdo pasa a ser parte de la cotidianidad.
Es una obra que coquetea con “El absurdo”, porque éste se presenta como parte de la cotidianidad real, pero quizás no reconocido.
Puesta en escena:
La Casa del Perro se presenta con una escenografía escaza, casi nula. Únicamente 3 elementos de utilería; dos sillas especialmente hechas para la obra y un portafolio. A partir del espacio vacío, se crea un escenario en conjunción con la imaginación de los espectadores, permitiendo además mayor movilidad de los actores.
Artes Escénicas
José Flores: el amor en crisis en Alerta: Hablando de amor
La nueva propuesta escénica de José Miguel Flores Varas, Alerta: Hablando de amor, nace desde un lugar personal. No es una adaptación, sino una obra inspirada en el universo del escritor Raymond Carver.

Alerta: Hablando de amor
El punto de partida se remonta a sus años de formación en la Universidad de las Artes, cuando llegó a sus manos De qué hablamos cuando hablamos de amor. En esos relatos encontró algo que lo marcó: personajes profundamente humanos, llenos de silencios, de contradicciones y de conflictos internos que rara vez logran expresar.
Esa imposibilidad de decir, ese subtexto cargado, fue lo que encendió la chispa. A partir de ahí, Flores no buscó contar las mismas historias, sino quedarse con su esencia y construir una propia.
Así nace Alerta: Hablando de amor: una obra que no intenta definir el amor, sino ponerlo en duda. En escena, las relaciones de pareja se muestran desde un lugar incómodo, atravesadas por tensiones, pequeñas violencias normalizadas y emociones que muchas veces preferimos no mirar.
La puesta, ambientada en los años 70, envuelve al espectador desde lo visual, pero es la intensidad emocional lo que realmente sostiene la experiencia. Es una obra que avanza sin pausas, donde los personajes se mueven entre lo poético y lo crudo, tocando fibras muy íntimas.
El elenco —Juan José Aramillo, Miguel Ángel Ochoa, Andrea Guevara y Débora Camargo— sostiene esa verdad escénica con interpretaciones que se sienten cercanas, reconocibles.

José Miguel Flores
Para Flores, el teatro no es solo un lugar para mirar, sino para sentir. Más que entender la obra, le interesa que el espectador la experimente, que algo se le mueva por dentro.
Sobre el autor
José Miguel Flores Varas es actor, director, dramaturgo y docente de Artes Escénicas. Se formó en la New York Film Academy y en la Universidad de las Artes de Guayaquil.
Es fundador de LA MONAA Academia de Actuación y ha construido una trayectoria que combina creación, enseñanza y gestión cultural, consolidando una voz propia dentro del teatro ecuatoriano.
Artes Escénicas
¿Conoces a los dramaturgos más representativos del teatro occidental?
El arte viene en muchas formas, está sujeta a la invención de la mente humana y su recursividad para crear y construir ideas de la nada. Claro, hoy en día, en la era digital donde muchas ideas se consideran ‘recicladas‘ sirven para complementar una idea nueva o ingeniar una secuela.
Con el arte vino el entretenimiento y de este partieron muchas raíces con el fin de divertir y crear emociones en las personas. Hoy tenemos videojuegos, servicios de streaming, novelas, cómics, un sin número de géneros de películas y series. Pero antes que había para divertirse y no nos referimos hace unas cuantas décadas, nos referimos al período de la mente, del raciocinio y de la creación original de ideas.
Es allí, en esos tiempos olvidados, perdidos en los siglos que recordamos el teatro, el drama, la actuación y la historia de construir una narrativa con el fin de entretener a otros, a los primeros espectadores.
Con el teatro surgió la risa, la excitación, la ansiedad de descubrir que iba a suceder, pero ¿quiénes fueron los dramaturgos que esparcieron estas emociones?
Si no los conoces, te los presentamos a continuación:

Esquilo, Eurípides, Sófocles, Tespis
Esquilo (525-456 a.C.). A él se le atribuye la introducción del segundo actor, la contraparte para crear un giro y un mayor conflicto dramático. Entre su obra más conocida está La Orestíada.
Eurípides (484-406 a.C.). El responsable de dar al personaje un enfoque más humanista y psicológico, esto se pudo apreciar sus obras Medea y Las troyanas.
Sófocles (496-406 a.C.). Se convirtió en aquel que introdujo al tercer actor, el perfeccionista que mejoró la estructura de la tragedia, siendo Edipo Rey la obra que lo inmortalizó.
Tespis (Siglo VI a.C.). Es considerado como el inventor de la tragedia y el primer actor en combinar el diálogo con el coro.
Se preguntarán dónde está Shakespeare, aunque también es una figura inmortal del teatro, su periodo es muchos siglos después de Tespis, Esquilo, Sófocles y Eurípides, por lo que no está presente.
El teatro en Ecuador ha tomado mucha fuerza, pero necesita más atención de los ciudadanos, pero todavía hay muchas historias que ameritan ser contadas en un escenario teatral.
Artes Escénicas
Descubre el origen del primer teatro en Ecuador
El 25 de noviembre de 1886 en Quito, se inauguró el Teatro Nacional Sucre, esta edificación fue considerada como uno de los primeros y más simbólicos teatros formales de Ecuador. Su construcción fue ordenada por el presidente Ignacio de Veintimilla.

Teatro Nacional Sucre a finales del siglo XIX
Diseñado con un gran escenario propio para óperas y zarzuelas, el Teatro Sucre se creó para convertirse en el pilar de la cultura nacional, mismo que se ubicó en la Plaza del Teatro, en el centro histórico de Quito.
Su diseño arquitectónico fue dirigido por Francisco Schmit, un arquitecto alemán quien seguía las directrices de la iniciativa de la sociedad La Civilización. La construcción del teatro se realizó entre 1879 y 1886.
La inauguración del Teatro Nacional Sucre marcó un hito histórico para la vida artística del país de finales del siglo XIX.
Tras su apertura, el Teatro Nacional Sucre perduró durante conflictos sociales y revoluciones, estos eventos hicieron que sea restaurado varias ocasiones y sus intervenciones más importantes se realizaron en 1948-1952 y en 1998-2003.
Hoy en día, después de casi 140 años, el Teatro Nacional Sucre continúa siendo un emblema de las artes escénicas de la ciudad, y su Fundación Teatro Sucre gestiona varios de los festivales más importantes de la capital, estos incluyen el Festival de Música Sacra y el Quito Jazz Fest entre otros eventos que cuentan con la participación de artistas internacionales.
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